El arte de hacer un buen uso de uno mismo. Saber usarse da seguridad y te permite disfrutar de todas las actividades que, por su complejidad, requieren tensión como tocar un instrumento, interpretar en escena, bailar, andar, pasar la aspiradora, sentarse, vivir...
No es un programa de ejercicios, como los que puedes aprender en una clase de yoga, Pilates, o en el gimnasio. La Técnica Alexander te enseña a tomar conciencia de cómo te mueves y a elegir en cada momento cómo quieres moverte, de manera que no se conviertan en movimientos automáticos.
El objetivo de esta técnica es enseñar a hacer un buen uso de uno mismo, para poder así prevenir el dolor o la enfermedad; y dotarnos de autonomía para llegar a ser responsables de nuestros malestares. Ser conscientes de nuestros hábitos es el primer paso para el cambio hacia el bienestar. Sin embargo, la mayoría de nosotros (sobretodo en España) no hemos sido educados para prevenir, sino para curar.
Si has llegado a la técnica porque padeces de algún dolor, indica entre las siguientes opciones cual es tu caso: